Freddy Ordóñez Gómez 10 de marzo de 2026

Doce puntos sobre el proceso electoral del 8 de marzo
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Freddy Ordóñez Gómez

Freddy Ordóñez Gómez

Investigador y director ejecutivo de ILSA. Integrante del Centro de Pensamiento Amazonias (CEPAM)

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Freddy Ordóñez Gómez
Santiago Ariza Martínez
ILSA

  1. La democracia representativa directa para la elección del legislativo logra movilizar a la mitad del censo electoral, establecido en 41.287.084 personas: de las elecciones al Congreso participaron 20.899.194 votantes (50,62 % del censo electoral). Lo anterior, no lo lograron las consultas interpartidistas para la elección de ca ndidatos presidenciales, que sólo alcanzaron una votación total de 8.307.924.
  1. Si bien la personificación de la política sigue orientando el ejercicio y debate electoral (petrismo, uribismo), el escenario plantea una tendencia hacia proyectos político-ideológicos medianamente claros (izquierdas y derechas), lo que se ve reflejado también en lo ocurrido a opciones que se mostraban como “de centro” ante el electorado: el senador más votado del Partido Alianza Verde fue JP Hernández, un congresista de derecha. Los resultados de los partidos políticos tradicionales (Liberal, Conservador) expresan el mantenimiento de maquinarias asociadas a candidatos específicos.
  1. Aunque el Pacto Histórico logra una importante votación a Senado como proyecto político partidario aglutinador de las izquierdas y aumenta su electorado en comparación con los resultados de hace cuatro años. Se advierte que los partidos políticos de derecha (Centro Democrático, Partido Conservador, Salvación Nacional, Cambio Radical, parte del Partido Alianza Verde) agrupan una mayoría que dificultará en esa cámara el escenario legislativo para las reformas y propuestas normativas del Pacto Histórico. El partido que aglutina las izquierdas para el periodo 2026-2030 llega al Senado con la única bancada mayoritariamente conformada por mujeres.
  1. Al interior de la Alianza Verde, como se indicó, gana fuerza el ala de derecha en cabeza de JP Hernández, y se mantiene el poder del exgobernador de Boyacá Carlos Amaya. Por su parte el sector afín a la candidata Claudia López queda mal parado al no llegar a senado Katherine Miranda y perder su escaño Angélica Lozano. Se destaca que paradójicamente mientras Claudia López en la consulta de las soluciones sacó 574.670, su esposa Angélica Lozano solo obtuvo 37.265 votos.  
  1. Los votos del Partido Centro Democrático en Senado (3.035.715), en Cámara (2.566.981) y en Consulta interpartidista (3.236.286) permiten ver que hay más correspondencia entre Senado y Consulta, que entre Senado y Cámara, donde la diferencia se aproxima en 500 mil votos menos en Cámara. Algo que no ocurre con el Pacto Histórico donde hay más cercanía en los resultados obtenidos en Senado (4.413.636) y Cámara (4.242.412), lo que permite proyectar una votación base de, al menos, 4 millones de votos para Presidencia. 
  1. Aunque el apoyo de Abelardo de la Espriella permitió a Movimiento Salvación Nacional conservar su personería jurídica y obtener 3 senadores, es claramente un candidato presidencial sin bancada en el Congreso, que —más allá de lo que señalen las encuestas— si se le trasladan los resultados de su principal estructura partidaria de soporte, Salvación Nacional, cuenta únicamente con 705.924 votos.
  1. El resultado de Paloma Valencia en la llamada Gran Consulta por Colombia, demuestra que —contrario a lo que se pensaba inicialmente— la ultraderecha todavía sigue articulándose alrededor del Centro Democrático y el outsider Abelardo de la Espriella no es quien claramente represente esta tendencia política. Valencia, a diferencia de lo que se difunde en la opinión pública, es claramente una representante de la derecha radical, del uribismo “purasangre” y lo que éste aglutina. La presencia de Juan Daniel Oviedo, tanto en la consulta con su elevada votación como en la campaña de Valencia, no hará sino darle opacidad al proyecto de ultraderecha liderado por el Centro Democrático y facilitar las negociaciones con proyectos políticos como la Alianza Verde. 
  1. A diez años de la firma del Acuerdo Final de Paz entre el Gobierno nacional y las FARC-EP, el partido político surgido del tránsito a la política electoral de la antigua guerrilla, Comunes, se queda sin personería política y, después de contar con diez congresistas como parte del Acuerdo, no logra la representación en el Congreso, ni siquiera en alianza. La votación de Sandra Ramírez (10.505) no reflejó la totalidad de la población firmante de paz. Estos resultados pueden ser una muestra clara de las dificultades en la implementación del punto 2 del Acuerdo de La Habana y la imposibilidad de una real apertura democrática que incluya a quienes dejan las armas y hacen tránsito a la democracia representativa. Sin duda el Acuerdo (con las limitaciones que existen en la implementación) contribuyó al triunfo electoral en el 2022, pero el devenir de Comunes se presenta como una advertencia para otras organizaciones y futuros procesos de negociación, al igual que la necesidad de revisar las fórmulas para la construcción de paz y la implementación de justicia transicional. En el caso concreto de las antiguas FARC-EP era claro que la élite política podía “sentarse a esperar” que pasaran los dos periodos de los exguerrilleros en el Congreso y superar lo que leían como una anormalidad en la democracia representativa burguesa. No iban a perdonar los más de 50 años de lucha armada de la guerrilla de Marulanda.
  1. Algunos sectores de centro que no participaron de la consulta Sergio Fajardo y Juan Fernando Cristo, así como Claudia López, no son una opción real que logre pasar a segunda vuelta, por lo que deberán iniciar negociaciones y acercamientos desde ya, con otros candidatos, sin que tengan mayor margen de negociación por su poco capital electoral, pero siendo simbólicamente importantes para las candidaturas que lideran la carrera a la presidencia.
  1. La participación de influencers en la jornada electoral requiere un análisis tanto de forma como de fondo. La “influencia” que estas figuras públicas tienen políticamente puede ahora medirse en términos electorales y el resultado es precario, tanto como el discurso que estos mismos llevan. Dentro del grupo de influenciadores que resultaron electos llama la atención que un amplio número pertenece al Pacto Histórico. Todos, candidatas y candidatos con un discurso anticorrupción en general que, pocas veces se podrían enmarcar desde una perspectiva de clase y terminan por encajar en propuestas que se ajustan a las buenas costumbres de la democracia liberal. Por otro lado, hubo un grupo de influenciadores de otros partidos y movimientos políticos (Cambio Radical, partido Conservador, movimiento Ahora Colombia, partido de La U y Frente Amplio), que si bien tienen un acervo digital destacable no lograron materializar esas vistas en apoyo electoral concreto.  Como único influenciador fuera del Pacto que quedaría electo destaca Luis Carlos Rúa Sánchez (Elefante blanco) de la Alianza Verde. Si bien la participación de influenciadores en política es un fenómeno creciente que no puede dejarse de lado, puede observarse que por el momento los “liderazgos” surgidos de las redes sociales no son capaces de generar un voto de opinión a largo plazo y habrá que revisar si el escaño alcanzado por aquellos influenciadores que llegan al Congreso corresponde al puesto ocupado en las listas del Pacto, o a una base electoral consciente y una militancia política definida. 
  1. El triunfo de Oscar Benavídez en la circunscripción especial afro vuelve a poner sobre la mesa la discusión sobre la representatividad en el marco de las reivindicaciones raciales y de clase. No basta con ocupar cargos de poder con personas provenientes de sectores marginados si estas no corresponden a la misma base social, política e histórica que dicen representar. Como señalaba Fred Hampton, líder del Black Panther Party: “No se lucha contra el capitalismo con capitalismo negro, sino con socialismo”. Si bien la disputa electoral entre Polo Polo y Benavídez no se planteó explícitamente como una discusión de clase, algunas declaraciones iniciales de Benavídez dan cuenta de propuestas orientadas a atacar el racismo y el clasismo padecido por habitantes del Pacífico colombiano.  La elección como formula vicepresidencial de Iván Cepeda de la lideresa y senadora indígena del pueblo Nasa, Aida Quilcué, anuncia que la izquierda se decanta por un proyecto que encara el dominio y las exclusiones del capitalismo, el colonialismo y el patriarcado.  
  1. Finalmente, es imperativo tener claro que la ultraderecha buscará posicionar el debate presidencial en los temas de seguridad, autoridad, violencia, el miedo, el estatismo, la “reducción del Estado”, el “neocomunismo”, el “odio de clases”, la corrupción, Cuba, Venezuela, siguiendo la tendencia de las campañas de las derechas en la región. La izquierda debe sacar la disputa electoral de estos temas para centrar el debate alrededor de los derechos, la justicia social y la democracia.