Enviado por admin el Dom, 06/27/2010 - 10:27.

El viernes, 4 de junio del 2010, se llevó a cabo una reunión de la Compliance Advisor Ombudsman – Asesor en Cumplimiento/Ombudsman –, CAO, y representantes de organizaciones de la sociedad civil colombiana, las que eran ILSA, Dejusticia, AIDA y CEDHA, y algunas latinoamericanas como Centro de estudios para la justicia social Tierra digna, DAR, Pax Christi y WWF. La reunión fue organizada por ILSA y AIDA. El objetivo de la misma fue presentar el trabajo y la función de la CAO.
La CAO fue fundada en el año 1999 y responde a reclamaciones de orden social y/o ambiental presentadas en relación con proyectos financiados por las entidades del Grupo del Banco Mundial que se dedican al sector privado: la Corporación Financiera Internacional, IFC, y el Organismo Multilateral de Garantía, MIGA. En la CAO trabajan 11 personas de diferentes nacionalidades.
En el 2008 el Banco Mundial se dirigió a la CAO porque el Banco recibía pocas quejas de proyectos del sector privado financiados por el Banco. No se sabía si las quejas eran escasas porque no había problemas, porque la gente no conocía la CAO, porque no había confianza o porque la CAO gozaba de poca credibilidad. De los 3.000 proyectos actuales de la IFC en todas las partes del mundo sólo llegaron 14 quejas.
«Si la gente conociera la CAO, recibiríamos más quejas», dice Emily Horgan, oficial de programas de la CAO y especialista en comunicación. «No puedo dejar de subrayar la importancia de estar con todos Ustedes», asevera la Inglesa, «Ustedes trabajan directamente con las comunidades y se enteran si hay quejas y pueden o motivar las comunidades a dirigirse a nosotros con las reclamaciones o presentar la queja en nombre de ellas.» Existen tres requisitos para presentar un reclamo: El proyecto debe ser financiado por el IFC o por MIGA, el reclamo tiene que ser de naturaleza ambiental o social – no de fraude o corrupción por ejemplo –, y el nombre de las personas o de la comunidad que cree haber sido impactada negativamente por un proyecto. Las quejas deben presentarse por escrito en cualquier idioma y la confidencialidad es garantizada. «La CAO evalúa cada reclamación de manera independiente, imparcial y transparente», destaca Horgan. Si todas las partes llegan a un acuerdo, la CAO informa al Presidente del Grupo del Banco Mundial y al público.
La CAO trabaja con el Panel de Inspecciones del Banco Mundial que fue fundado en el año 1993 por causa de la presión de la sociedad civil. La CAO, en el curso de su existencia, se ha reunido con aproximadamente 600 organizaciones civiles en 25 países. Es independiente del IFC y reporta directamente al director del Banco Mundial. En sus más de diez años de existencia, la CAO ha recibido aproximadamente 100 quejas; 68 fueron aceptadas. Los proyectos privados que generan supuestas afectaciones fueron financiados en Nicaragua, Panamá, Colombia, Ecuador, Perú, Chile, Turquía, Filipinas, Indonesia y Camboja. «Sobre los proyectos en países africanos y en la China no ha entrado ninguna reclamación, lo que es bastante raro», dice Horgan. «Por eso nos reunimos con representantes de ONGs de todo el mundo para que las quejas nos alcancen.» Del 2000 al 2009 los casos de la CAO eran provenientes de los siguientes sectores: 63 por ciento del sector petróleo, gas, minas y químicos; 15 por ciento de agroindustrias; 15 por ciento de infraestructura y 7 por ciento de manufactura global y servicios.
En el 2011 se planea un/a reunión-taller con la CAO y los representantes de las ONGs que participaron en la mencionada reunión en ILSA, con el fin de presentar casos concretos de las ONGs donde han llegado quejas de las comunidades afectadas. Los abogados involucrados también estarán presentes.