Territorios, migraciones y desplazamiento forzado

Introducción

Las transformaciones capitalistas recientes se han venido caracterizando por la generación de una nueva espacialidad, que se ha acompañado no sólo de procesos de reestructuración económica y productiva, sino que ha conducido igualmente a nuevas modalidades de la producción del territorio. El cambio tecnológico ha provocado impactos sin precedentes al posibilitar la deslocalización de la producción, con todo lo que ello significa en términos políticos, económicos, sociales y ambientales. Las posibilidades de una extrapolación de la lógica capitalista a campos de la vida que, anteriormente, por razones de diversa índole, no habían logrado ser subsumidos a ella, ha desplegado una constante presión hacia nuevas formas de organización del territorio, que responden precisamente a esos propósitos, y han hecho estallar la misma noción de frontera.

La organización de una nueva geografía política, económica y socioambiental del capital han venido ocurriendo por diversas vías y a través de variadas formas. La redefinición de los derechos de propiedad, con la consecuente producción de un nuevo derecho de esos derechos, ha ocupado un lugar central. El despliegue de esa nueva geografía se ha asociado, en algunos casos, como en la experiencia colombiana, a la activación de nuevos ciclos del ejercicio de violencia que sirven de sustento a la generación de modalidades de acumulación por despojo.

Por otra parte, son indiscutibles los impactos sobre el trabajo y la fuerza de trabajo. La nueva organización del trabajo se encuentra asociada con nuevos procesos migratorios que además de generar movilidades dentro de las fronteras nacionales, adquieren una dimensión transnacional. En algunos casos –tal como se expresa en la experiencia colombiana en forma dramática– estos procesos se manifiestan en el desplazamiento forzado de millones de seres humanos.

El seguimiento al proceso de la nueva organización territorial del capital, así como sus efectos sobre los derechos humanos, representa la preocupación central de este campo de acción institucional. Dada la especificidad colombiana, el examen de aspectos del desplazamiento forzado merece la mayor atención. En ese sentido, para ILSA resulta de gran interés dilucidar las nuevas configuraciones de la cuestión agraria en la actualidad, considerando, por una parte, que las estrategias territoriales del capital han conducido a una resignificación de la tierra, y, por otra, que tales estrategias han colocado la discusión sobre la seguridad alimentaria y el papel de la economía agraria y, en particular, de la economía campesina, en un lugar que merece la mayor atención.

Líneas de trabajo

 “Modelo de desarrollo”, nueva espacialidad y migraciones

El propósito de esta línea consiste en hacer visibles las principales tensiones y tendencias que el modelo hegemónico de desarrollo produce en América Latina sobre los derechos territoriales, sobre la vida de las comunidades ancestrales y la capacidad de la ciudadanía para participar y controlar las decisiones que afectan los intereses colectivos.

La globalización de las corporaciones transnacionales ha extendido los derechos de propiedad sobre los llamados bienes públicos, transformando su naturaleza: de ser bienes estatales pasan a ser “bienes comunes” (comoms) o de utilidad pública que pueden ser administrados por intereses particulares. Con esta transformación se ha facilitado la apropiación particular de territorios considerados anteriormente baldíos, públicos y colectivos.

La privatización de los comoms ha debilitado, en consecuencia, la capacidad de acción de la ciudadanía para el control de las decisiones privadas que se toman sobre los territorios públicos y colectivos, en particular, sobre aquellas que disponen de los recursos estratégicos renovables y no renovables, cuya explotación implica graves impactos ambientales y sobre la vida de las comunidades que habitan esos territorios.

Los territorios ancestrales, colectivos, así como los de poblaciones étnicas protegidos por razones ambientales, son la última frontera para el capital transnacional, cuyo único interés es la vocación productiva del subsuelo y del suelo, para lo cual se modifican los marcos jurídicos de protección de los derechos colectivos y se permite las concesiones y desarrollo de megaproyectos de toda índole. Revisar estos cambios jurídicos y políticos para la apropiación de los territorios y valorar sus impactos sobre las formas de vida comunitaria y ancestral es el interés de esta línea de trabajo

Como parte de estos nuevos procesos de producción del territorio, y considerando además los impactos que está produciendo el cambio tecnológico sobre las nuevas configuraciones espaciales del capital, esta línea se ocupa de examinar las nuevas tendencias de migración de la fuerza de trabajo, local y trasnacional. Es evidente que una nueva estructuración económica y territorial está produciendo transformaciones sobre el mundo del trabajo que deben ser estudiadas. Allí se están generando nuevas claves analíticas para un mejor entendimiento de la problemática de los derechos humanos en la actualidad, así como para sus rutas de exigibilidad.

Tierra, territorios y reparaciones integrales en Colombia

El desplazamiento forzado, considerado crimen de lesa humanidad, se encuentra consagrado actualmente en casi todas las legislaciones de los países latinoamericanos, incluida la colombiana; el contraste entre su proceso de tipificación y el bajo número de conductas denunciadas bajo su vigencia ha revelado mínimos niveles de aplicación de las consecuencias previstas en la norma, denotando con ello la existencia de un conjunto de mecanismos de impunidad corroborados por el aumento del volumen de tierras despojadas o abandonadas forzosamente y, en todo caso, acumuladas al servicio de los intereses paramilitares, mafiosos, económicos, políticos y transnacionales.

En Colombia, el balance de los intentos falaces y fallidos de reforma agraria, en un contexto de conflicto armado, de lucha por el control de territorios estratégicos, sumados a la disputa del poder entre los actores armados y a los intereses económicos transnacionales, da cuenta de una contrarreforma agraria como resultado del proceso de despojo y de abandono forzado de tierras que actualmente reporta más de cuatro millones de desplazados y se enfrenta a un inminente proceso de legalización del despojo con la expedición reciente del Estatuto de desarrollo rural.

El trasegar histórico de las luchas por el derecho a la tierra y al territorio de las comunidades desplazadas, puede ser analizado en retrospectiva como un proceso de proyección y ampliación de sus objetivos iniciales –que actualmente se desarrolla en el contexto de una contrarreforma agraria consolidada a través de la legalización del despojo–.

En el proceso de consolidación de la lucha por el derecho a la tierra y al territorio existen algunas experiencias que revelan la puesta en marcha diversos mecanismos, orientados hacia a la exigibilidad del derecho a la tierra y al territorio en el marco del derecho a la reparación integral de las comunidades desplazadas, tales como la participación en procesos judiciales de reconocimiento de la propiedad de las tierras en posesión y la ocupación de hecho de los llamados latifundios improductivos o lotes de engorde.

Recientemente, se ha incursionado en la construcción de propuestas de reparación integral desde las víctimas, destacando el derecho a la restitución, al retorno, a la reconstrucción del tejido social, a la defensa del territorio, a la vivienda digna y la oposición a los desalojos, entre otros, como elementos integradores de sus reivindicaciones que se han concretada en experiencias específicas como el tribunal internacional de opinión, el catastro alternativo, la comisión ética y las audiencias por la verdad.

En contravía de lo anterior, se ha promovido la segmentación y la reducción de los derechos civiles y políticos en el marco de las llamadas políticas públicas de reparación, restringiendo el concepto de víctimas bajo el esquema de violaciones de los derechos humanos perpetradas durante el conflicto armado. Es evidente la falta de voluntad del Estado en el cumplimiento de las obligaciones internacionales en materia de protección, realización y respeto de los derechos humanos; falta de voluntad que ha sido caracterizada –luego del análisis de los estándares internacionales en materia del derecho a la reparación integral de las víctimas– como la ausencia de investigación, juzgamiento y sanción, o como el desarrollo de juicios simulados en los que se aplica una justicia negociada a costa de los derechos de las víctimas, desdibujando los mecanismos para hacer efectivo los derechos a la verdad, a la justicia, a la reparación, y a las garantías de no repetición.

Esta línea busca identificar, sistematizar y analizar las propuestas y experiencias de las comunidades desplazadas –orientadas al fortalecimiento y acompañamiento de las mismas– a partir de la exigibilidad del derecho a la reparación integral desde una dimensión colectiva, concebida desde un enfoque identitario y multicultural.

Cuestión agraria, economía campesina y seguridad alimentaria

Esta línea de trabajo de ILSA tiene como propósito examinar los rasgos de la cuestión agraria en la actualidad, considerando el conjunto de transformaciones capitalistas ocurridas a escala global y local durante las últimas décadas. En ese sentido, se parte del supuesto de que tales transformaciones en lugar de provocar una superación de la cuestión agraria –como se afirma desde ciertos medios intelectuales y gubernamentales–, más bien produjeron su resignificación.

En el contexto de la producción de una nueva espacialidad, la cuestión de la tierra devino, por un lado, en la problemática del territorio como escenario complejo de generación de posibilidades para las nuevas demandas de la valorización y la acumulación capitalistas; por el otro, puso nuevamente a la agricultura en el centro de la discusión política y social, merced a la problemática de la producción de alimentos y de la seguridad alimentaria. En Colombia, dada la naturaleza del conflicto social y armado y su fuerte vinculación con la cuestión agraria, habrían de generarse adicionalmente nuevas dinámicas.

De acuerdo con la trayectoria institucional de ILSA, esta línea concentrará sus esfuerzos en el análisis de la economía campesina en el contexto de las transformaciones capitalistas anotadas. Tal economía será estudiada atendiendo aspectos económicos, políticos y sociales. Además de las aproximaciones a una caracterización compleja de esta economía, que permita dilucidar su papel efectivo desde un punto de vista macroeconómico, se trata de explorar sus posibilidades desde la perspectiva de la producción alimentaria y de la generación de economías alternativas.