El actual modelo económico y de “desarrollo” del país tiene características muy particulares, a saber: la flexibilidad -especialmente en los mercados financiero, laboral y comercial-, la exacerbación de la dependencia frente a la dinámica del capital transnacional y de las finanzas internacionales, la reprimarización y la terciarización de la economía, la búsqueda incesante de inversión extranjera directa, el impulso de las exportaciones, el desmonte de las pocas capacidades industriales, la desnacionalización y la transnacionalización de la economía.