Para que el futuro sea de nuevo posible

Autor:Boaventura de Sousa Santos

Cuando observamos el pasado con los ojos del presente, nos encontramos ante cementerios inmensos de futuros abandonados, luchas que abrieron nuevas posibilidades, pero que fueron neutralizadas, silenciadas o desvirtuadas, futuros asesinados al nacer o incluso antes, contingencias que decidieron la opción vencedora, atribuida después al sentido de la historia. En estos cementerios, los futuros abandonados son también cuerpos sepultados, a menudo cuerpos que apostaron por futuros equivocados o inútiles. Los veneramos o execramos en función de si el futuro que quisieron coincide o no con el que queremos para nosotros. Por eso lloramos a los muertos, pero nunca a los mismos muertos. Para que no se piense que los ejemplos recientes se reducen a terroristas suicidas, mártires para unos, terroristas para otros, en 2014 hubo dos celebraciones del asesinato del archiduque Francisco Fernando y de su esposa, Sofía Chotek, en Sarajevo, y que condujo a la Primera Guerra Mundial. En un barrio de la ciudad, bosnios croatas y musulmanes rindieron homenaje al monarca y a su esposa, mientras que en otro, serbobosnios hicieron lo propio con Gavrilo Princip, que los asesinó, e incluso le hicieron una estatua.

A principios del siglo XXI, la idea de futuros abandonados parece obsoleta, tanto como la propia idea de futuro. El futuro parece haber estacionado en el presente y estar dispuesto a quedarse aquí indefinidamente. La novedad, la sorpresa, la indeterminación se suceden tan trivialmente que todo lo bueno y lo malo eventualmente reservado para el futuro ocurre hoy. El futuro se anticipó a sí mismo y cayó en el presente. El vértigo por el paso del tiempo es igual al vértigo por la parálisis del tiempo. La banalización de la innovación va a la par con la banalización de la gloria y del horror. Muchas personas viven esto con indiferencia. Hace mucho que desistieron de hacer acontecer el mundo y se resignan a que el mundo acontezca. Son los cínicos, profesionales del escepticismo. Hay, sin embargo, dos grupos muy diferentes en tamaño y suerte para los cuales este desistimiento no es una opción.

El primero está constituido por la inmensa mayoría de la población mundial. Desigualdad social exponencial, proliferación de fascismos sociales, hambre, precariedad, desertificación, expulsión de tierras ancestrales codiciadas por empresas multinacionales, guerras irregulares especializadas en matar poblaciones civiles inocentes, etc., todo esto hace que una parte creciente de la población mundial haya dejado de pensar en el futuro para ocuparse de la supervivencia de mañana. Están vivos hoy, pero no saben si lo estarán mañana; Tienen comida para alimentar a los hijos hoy, pero no se saben si la tendrán mañana; tienen empleo hoy, pero no saben si lo tendrán mañana. El mañana inmediato es el espejo del futuro en el que al futuro no le gusta mirarse, pues refleja un futuro mediocre, rastrero, banal. Estas inmensas poblaciones piden tan poco al futuro que no están a su altura.

El segundo grupo es tan minoritario como poderoso. Se imagina haciendo acontecer el mundo, definiendo y controlando el futuro indefinida y exclusivamente para que no haya ningún futuro alternativo. Este grupo está constituido por dos fundamentalismos. Son fundamentalismos porque se basan en verdades absolutas, no admiten la disidencia y creen que los fines justifican los medios. Los dos fundamentalismos son el neoliberalismo, controlado por los mercados financieros, y el Daesh, los yihadistas radicales que se proclaman islámicos. A pesar de ser muy diferentes e incluso antagónicos entre sí, comparten características importantes. Ambos se basan en verdades absolutas que no toleran la disidencia política, ya sea la fe científica en la prioridad de los intereses de los inversores y en la legitimidad de la acumulación infinita de riqueza que esta permite, ya sea la fe religiosa en la doctrina del califa que promete la liberación de la dominación y humillación occidentales. Ambos pretenden garantizar el control del acceso a los recursos naturales más valorados. Ambos causan un inmenso sufrimiento injusto con la justificación de que los fines legitiman los medios. Ambos recurren con la misma sofisticación a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación para difundir su proselitismo. El radicalismo de ambos es del mismo quilate y el futuro que proclaman es igualmente distópico: un futuro indigno de la humanidad.

¿Será posible un futuro digno entre los dos futuros indignos que acabo de señalar: el minimalismo de mañana y el maximalismo del fundamentalismo? Pienso que sí, pero la historia de los últimos cien años nos obliga a múltiples cautelas. La situación de la que partimos no es brillante. Comenzamos el siglo XX con dos grandes modelos de transformación progresista de la sociedad: la revolución y el reformismo; y comenzamos el siglo XXI sin ninguno de ellos. Cabe aquí recordar, de nuevo, la Revolución Rusa, ya que ella radicalizó la opción entre los dos modelos y le dio consistencia política práctica. Con la Revolución de Octubre quedó claro para los trabajadores y campesinos (clases populares, diríamos hoy) que había dos vías para alcanzar un futuro mejor, que se avizoraba como poscapitalista, socialista. O la revolución, que implicaba ruptura institucional (no necesariamente violenta) con los mecanismos de la democracia representativa, quiebra de procedimientos legales y constitucionales, cambios bruscos en el régimen de propiedad en el control de la tierra; o el reformismo, que implicaba el respeto por las instituciones democráticas y el avance gradual en las reivindicaciones de los trabajadores a medida que los procesos electorales les fuesen siendo más favorables. El objetivo era el mismo: socialismo.

No trataré aquí las vicisitudes por las que pasó esta opción a lo largo de los últimos cien años. Solamente menciono que luego del fracaso de la revolución alemana (1918-1921), se fue construyendo la idea de que en Europa y en los Estados Unidos de América (el primer mundo), el reformismo sería la vía preferida; al mismo tiempo, en el tercer mundo (el mundo socialista soviético se fue construyendo como el segundo mundo) se optaría por la vía revolucionaria, como sucedió en China en 1949, o por alguna combinación entre las dos vías. Entretanto, con la subida de Stalin al poder, la Revolución Rusa se transformó en una dictadura sanguinaria que sacrificó a sus mejores hijos en nombre de una verdad absoluta, que era impuesta con la máxima violencia. O sea, la opción revolucionaria se transformó en un fundamentalismo radical que precedió a los que mencioné arriba. A su vez, el tercer mundo, a medida que se iba liberando del colonialismo, comenzó a verificar que el reformismo nunca conduciría al socialismo, sino más bien, cuando mucho, a un capitalismo de rostro humano, como el que iba emergiendo en Europa después de la Segunda Guerra Mundial. El movimiento de los No Alineados (1955-1961) proclamaba su intención de rechazar tanto el socialismo soviético como el capitalismo occidental.

Por razones que analicé en mi última columna [1] , con la caída del muro de Berlín los dos modelos de transformación social colapsaron. La revolución se transformó en un fundamentalismo desacreditado y caduco que se desmoronó sobre sus propios fundamentos. A su vez, el reformismo democrático fue perdiendo el impulso reformista y, con ello, la densidad democrática. El reformismo pasó a significar la lucha desesperada para no perder los derechos de las clases populares (educación y salud públicas, seguridad social, infraestructuras y bienes públicos, como el agua) conquistados en el período anterior. El reformismo fue así languideciendo hasta transformarse en un ente escuálido y desfigurado que el fundamentalismo neoliberal reconfiguró por vía de un facelift, convirtiéndolo en el único modelo de democracia de exportación, la democracia liberal transformada en un instrumento del imperialismo, con derecho a intervenir en países enemigos o incivilizados y a destruirlos en nombre de tan codiciado trofeo. Un trofeo que, cuando es recibido, revela su verdadera identidad: una ruina iluminada a neón, transportada en la carga de los bombarderos militares y financieros (ajuste estructural), estos últimos conducidos por los CEO del Banco Mundial y por el Fondo Monetario Internacional.

En el estado actual de esta jornada, la revolución se convirtió en un fundamentalismo semejante al maximalismo de los fundamentalismos actuales, en tanto que el reformismo se degradó hasta ser el minimalismo de la forma de gobierno cuya precariedad no le permite ver el futuro más allá del mañana inmediato. ¿Habrán causado estos dos fracasos históricos, directa o indirectamente, la opción carcelaria en que vivimos, entre fundamentalismos distópicos y mañanas sin pasado mañana? Más importante que responder a esta cuestión, es crucial saber cómo salir de aquí, la condición para que el futuro sea otra vez posible. Avanzo una hipótesis: si históricamente la revolución y la democracia se opusieron y ambas colapsaron, talvez la solución resida en reinventarlas de modo que convivan articuladamente. Con otras palabras: democratizar la revolución y revolucionar la democracia. Será el tema de la próxima columna.

[1] “Europa debe regresar a la escuela del mundo, como alumna”. Puede leerse en http://blogs.publico.es/espejos-extranos/2017/03/04/europa-debe-regresar-a-la-escuela-del- mundo-como-alumna/?doing_wp_cron=1491264123.6951301097869873046875
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Otra sociología jurídica: aportes teóricos desde nuestra América

Freddy Ordóñez Gómez -Investigador Instituto Latinoamericano para una Sociedad y un Derecho Alternativos-ILSA @Freddy_Ordonez

Comúnmente, se ha entendido a la sociología jurídica como una “ciencia auxiliar del Derecho”, que estudia las relaciones entre el Derecho y la sociedad, y a quien la practica o ejerce, como un observador acrítico y objetivo, en tanto se limita a describir “hechos” del Derecho. Frente a esta lectura se han levantado construcciones discursivas, así como reflexiones y análisis, que apuntan a la construcción de otra sociología jurídica.

Desde Latinoamérica, se han realizado elaboraciones teóricas sobre lo que debe ser la construcción de esa otra sociología jurídica que difiera de aquella que es promovida desde el discurso jurídico y sociológico convencional. Entre estas, se destacan las elaboraciones orientadas por la noción de alternatividad que en Brasil se construyeron en las décadas de 1980 y 1990 de la mano del Derecho Alternativo, de “O Direito Achado na Rua” y en diálogo -cuando no influenciadas- de la producción de Boaventura de Sousa Santos. Acá se destacan los trabajos de Roberto Lyra Filho, José Eduardo Faria, Celso Fernandes Campilongo, José Geraldo de Sousa Junior, Antonio Carlos Wolkmer y de Edmundo L. de Arruda Jr. Este último ubicó sus reflexiones en la periferia del capitalismo, planteando una sociología jurídica alternativa, que toma posición crítica a partir de la teoría del conflicto y con el marxismo como fuente de inspiración primaria.

Más recientemente, Antonio Carlos Wolkmer* ha indicado cómo la sociología jurídica de tenor crítico, descolonizadora y producida en el sur periférico debe cuestionar la sociedad y el lugar social que ocupa el Derecho, y considerarse como una estrategia contra hegemónica teórico-práctica que se contraponga a la circunstancialidad sociopolítica de dominación, exclusión, explotación e injusticia.

Por su parte, el mexicano Jesús Antonio de la Torre Rangel destaca la existencia en nuestra América de una sociología jurídica militante, que se origina en la teoría que surge de la sistematización del uso alternativo del Derecho o en la elaboración de crítica jurídica latinoamericana. Para el jurista, se está ante un quehacer científico que no se oculta bajo una supuesta neutralidad o imparcialidad, puesto que la sociología jurídica que se elabora, es decir, “la teorización de las relaciones sociales y las conductas en relación con la normatividad jurídica, el análisis de la juridicidad social, se hace desde la perspectiva de un urgente cambio social y en la búsqueda de la mejor satisfacción de las necesidades humanas y de respeto a los derechos del hombre”.

No podría dejar de mencionarse el invaluable aporte de Oscar Correas a estas construcciones y abordajes críticos de la sociología jurídica, ciencia de la que afirma “tiene como objeto las causas y efectos del derecho considerado como un “discurso”, entendiéndose por ello, ideología formalizada en un lenguaje que le permite a esta última aparecer y convertirse en sentido producido y recibido”. Al hablar de las causas y los efectos, Correas apunta a dos clases de preguntas: (i) ¿cómo se explica la existencia de normas que ordenan, permiten o prohíben tales conductas y no otras? y (ii) ¿son tales normas eficaces? Esto es: ¿producen los individuos las conductas que las normas ordena, permiten o prohíben? La sociología jurídica propuesta por este autor está inspirada en el pensamiento de Carlos Marx, es una sociología jurídica marxista, en tanto permite explicar, críticamente, un sistema jurídico nacional que se corresponde al modelo jurídico capitalista, reflejo este del modo de producción capitalista.

A los trabajos de los autores reseñados, se suman construcciones que hacen uso de la crítica jurídica marxista y del pensamiento crítico latinoamericano para concebir una sociología jurídica crítica. Así mismo, se deben reconocer los planteamientos del colombiano Rosembert Ariza, orientados a proponer una sociología impura del derecho y una sociología de las presencias jurídicas*.

Finalmente, se deben mencionar dos aspectos, en primer lugar, el papel que han jugado en la difusión de otra sociología jurídica las revistas Crítica Jurídica (fundada en 1983) y El Otro Derecho (surgida en 1988). A estas se suman hoy publicaciones como, InSURgência: revista de direitos e movimentos sociais y Direito e Práxis. En segundo lugar, la reflexión crítica sobre los estudios y la investigación sociojurídica, que no solamente se han orientado a describir la gran variedad de estos, sino también a teorizar sobre los mismos, reflexión que ha tenido un gran desarrollo en países como Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, México y Perú.

Así, nuestra América contribuye significativamente a la construcción de una sociología jurídica alternativa al discurso dominante del Derecho, no contemplativa, es decir, militante, y crítica del sistema económico, su discurso legal y jurídico. Estos aportes además están situados en la realidad económica, social, política, histórica y jurídica del Sur global y su horizonte es profundamente emancipatorio.

* El Otro Derecho, 53 (2016-II), Sociología Jurídica Alternativa, Crítica y Militante.

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La voz del pueblo - ¿de dios, divina o ninguna de las anteriores?

Germán Burgos Silva - Profesor Universidad Nacional - Investigador Asociado Colciencias y del ILSA

En el contexto de las luchas entre el rey y el parlamento, se ubica el surgimiento moderno de la expresión “la voz del pueblo es expresión de la de Dios”. La misma correspondía a la que por aquellos momentos era la inevitable legitimación divina del poder, de forma tal que frente a la sustentación divina del monarca, se oponía ahora el enarbolar la idea de representación popular, pero en cuanto mandato divino. La inversión del sujeto soberano, pero en ambos casos por voluntad divina. Obviamente, en ambas situaciones, la idea del soberano se ve anulada en cuanto acepta que por encima de él estaría un ente superior, Dios, el cual tiende a considerarse omnisciente, omnipresente y todo poderoso, entre otros.

Como parte del anterior contexto y de muchos otros que ayudaron a construir la idea de la soberanía popular se lograría aquilatar la reivindicación de lo que sería una organización política democrática, ello a pesar de que, por siglos, al menos en Occidente, la forma de gobierno de este tipo siempre fue considerada entre las peores posibles. Obviamente, la idea de soberanía popular en cuanto fundamento de la democracia se acomodó paulatinamente vía inicialmente democracias censitarias, que luego se universalizaron al menos bajo la idea de la ciudadanía ligada con la edad, al margen, entonces, del género, la religión, la raza, la riqueza, etc.

Con todo, esta soberanía fue aceptada fundamentalmente en cuanto una gran ficción jurídica que fundamenta la legitimidad de origen del orden jurídico y del mismo Estado, pero que, en la práctica, no permite expresiones más allá de la participación periódica en elecciones, ciertos arreglos de democracia directa como la revocatoria del mandato, iniciativas legislativas o de referéndum, en el mejor de los casos. Por tanto, son funcionarios políticos y burocráticos los que terminan tomando decisiones a nombre del soberano, aún sin contar con el aval mayoritario del mismo en buena parte de los casos. Esta paradoja de un soberano popular o nacional que no ejerce la soberanía está detrás de la crisis actual de las democracias.

Ahora bien, sea como ficción o como realidad siempre precaria, la idea de soberanía transmite la connotación de que debe existir un poder supremo (que no admite órdenes de nadie por encima de él), originario (que se autocrea) y autodeterminado (capaz de producir regulaciones para sí y por sí mismo al margen de otros poderes internos o externos). Visto de esta manera, la voz del pueblo no solo es la voz de Dios, sino que la soberanía misma es la traslación de la idea de Dios, pero pasada al abstracto pueblo. En efecto, así como Dios no admite a nadie por encima de él, se autogenera y autorregula (esto de alguna forma), la idea del pueblo soberano transmite lo mismo.

Con base en lo anterior y en el actual auge populista que recorre al orbe, para muchos la democracia es lo que quiere el pueblo, especialmente a través de líderes que directamente lo interpretan y/ o encarnan y, por tanto, el mayoritarismo y la voluntad cambiante de quien sabe leer la voluntad popular serían, pues, la máxima expresión de una política democrática. Todo esto se resume en la frase manida, pero impertinente de que la democracia es la voz del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.

Sin embargo, las enseñanzas sobre los abusos de la mayoría, que fungen de dioses sin serlo, entre otros por que bajo la idea de pueblo se esconden muchos pueblos, múltiples sentidos de lo público, importante cantidad de intereses corporativos, a diferencia de Dios que aparentemente es solo uno, nos dicen que la democracia tiene que ver con una soberanía popular limitada. Esto quiere decir que tanto el soberano en los pocos casos que puede actuar directamente como en aquellos que actúa a través de sus mandatarios, debe aceptar límites de forma a la hora de tomar decisiones (deliberación, debido proceso, etc.) y, de fondo, expresados en derechos humanos, prohibiciones internacionales, etc. Es lo que conocemos como democracia constitucional la que busca entre otros, ciertos equilibrios de poder en la medida en que este en realidad está difuminado social y no es algo detentado per se por los Estados.

En suma, hoy, esto que es claro para el mundo del Derecho, en la vida política se hace más complicado en la medida misma que algunos de estos actores pugnan a favor de una idea teológica de soberanía donde a nombre de un pueblo todo poderoso, sus líderes asumen que no hay límites para la numerosa cantidad de intereses endilgables como populares. El problema es que muchos dentro del pueblo así lo creen, como punto claro está de creencia, a la manera de cualquier fe teológica indiscutible. Esto, obviamente, no puede ser el fundamento de ninguna democracia.

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Hacia la veeduría ciudadana de los Acuerdos de Paz

El pasado 4 de abril, organizaciones campesinas y defensoras de derechos Humanos del departamento del Meta, en compañía de organizaciones Nacionales e internacionales de Argentina, El salvador, México, y Guatemala, visitaron la Zona Veredal de Transición y Normalización "Mariana Páez", (ubicada en la vereda Buenavista del municipio de Mesetas, Meta), para valorar, en conjunto con las comunidades y organizaciones locales y las FARC - EP, el estado de avance y cumplimiento dela implementación de los Acuerdos de Paz de la Habana en la zona y en los municipio cercanos. Este evento de acompañamiento y verificación de los Acuerdos, al que asistió ILSA y un grupo significativo de organizaciones nacionales y departamentales, también contó con la participación de las Madres de la Plaza de Mayo - Línea fundadora y la Organización H.I.J.O.S de la Regional de La Plata de Argentina, las cuales se encuentran en Colombia promoviendo la red latinoamericana sobre desapariciones forzadas. La siguiente es la declaración final del encuentro.

"Momento e el que interviene en el acto Mirta Acuña de Baravalle por la Asociación de Madres de la Plaza de Mayo - Línea fundadora (Argentina)"


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La participación política de las comunidades rurales

La Organización Internacional para las Migraciones, OIM, y el Instituto para una Sociedad y un Derecho Alternativos, ILSA, en el marco del Contrato de Prestación de Servicios PSPJ No. 2111 de 2014 MYR-005, presentamos la colección titulada La participación política de las comunidades rurales: Eje de construcción de los Nuevos Territorios de Paz. Esta colección hace parte de la estrategia de trabajo desarrollada para el fortalecimiento de organizaciones sociales por lo que contiene la siguiente información:

» Módulo no. 1. La Ley 1448 de 2011 y la restitución de las tierras campesinas. Guía básica sobre el restablecimiento de los derechos de las víctimas del despojo y el abandono forzado en Colombia.

» Módulo no. 2. Los Consejos Municipales De Justicia Transicional (CMJT). Un escenario para la incidencia política y la participación efectiva de las víctimas del conflicto armado en Colombia

» Módulo no. 3. La participación y los Consejos Municipales de Desarrollo Rural (CMDR).

» Módulo no. 4. Adjudicación de predios baldíos: mecanismo para el acceso a la tierra.

El material que tiene en sus manos es producto de la implementación del programa Nuevos Territorios de Paz que actualmente adelanta el Departamento para la Prosperidad Social, DPS, el cual cuenta además con el apoyo de la Unión Europea, y dentro del que se incluye el Contrato referido entre ILSA y la OIM. Este programa tiene como objetivo principal el promover en las diferentes regiones rurales del país iniciativas de construcción de paz tendientes a reducir la desigualdad económica y mitigar los efectos de la violencia político-social, para el fomento de un desarrollo territorial basado en principios de participación y gobernanza democrática.

En la OIM y en ILSA estamos seguros de que este ejercicio de difusión y promoción de conocimiento coadyuva a los diferentes esfuerzos que desde diferentes sectores se vienen realizando en el periodo reciente para dar solución a las problemáticas que se padecen en el campo, y a la construcción de los Nuevos Territorios de Paz.

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Módulo 1

Módulo 2

Módulo 3

Módulo 4

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Informes de DDHH Zonas de Reserva Campesina

ILSA comparte un trabajo de seguimiento a la situación de derechos humanos en las Zonas de Reserva Campesina en Colombia en el período de mayo de 2014 a diciembre de 2016. En este momento en que los acuerdos en materia agraria están a punto de ser abordados en la agenda legislativa mediante la cual se están implementando los Acuerdos de Paz entre el Gobierno y las FARC, estos insumos deben ser tenidos en cuenta para adoptar las decisiones que se traduzcan en políticas públicas que beneficien a estos territorios campesinos.

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INFORME DDHH ZRC CENTRAL 2013

INFORME DDHH ZRC CENTRAL 2014

INFORME DDHH ZRC CENTRAL 2015

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Pacto Internacional - Informe Alterno de la Sociedad Civil

Informe Alterno de la Sociedad Civil al Comité del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales

ILSA ha acompañado desde el año 2016 la elaboración del Informe Alterno de la Sociedad Civil al Comité del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, que se presentó en forma ejecutiva en el mes de febrero de 2017 en Ginebra, y que será presentado en forma definitiva en las sesiones del Comité que se efecutarán en el segundo semestre del año 2017, en las cuales se evaluará al Estado colombiano frente al cumplimiento de las obligaciones que impone tal instrumento internacional.

La elaboración del Informe Alterno es un esfuerzo colectivo realizado desde la Plataforma Colombiana de Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo, espacio del cual ILSA es parte y colabora con el proceso de investigación y metodología de los diferentes artículos del Informe Alterno, que son elaborados en forma colectiva por muchas organizaciones e instituciones de la sociedad civil.

Compartimos El Informe Ejecutivo del Informe Alterno presentado hace unas semanas en Ginebra, y la cuestión de preguntas que acaba de formular el Comité del PIDESC al Estado colombiano frente a su reporte del período 2010-2016, y sobre las cuales seguramente discurrirá el debate y evaluación en el periodo de sesiones en las que se evalúe al Estado frente al cumplimiento del PIDESC.

Lo mismo compartimos el Informe de Derechos Humanos del año 2016 de la OACDH.

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Informe Anual

Listado de cuestiones del Comité del PIDESC al Estado Colombiano

Resumen Ejecutivo PIDESC 2017

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Participación en la Construcción de PAZ - MONTES DE MARÍA

Boaventura de Sousa Santos

Las organizaciones sociales rurales de indígenas, afrodescendientes y campesinos desplazados de la región de los Montes de María, marcan el camino y la estrategia de implementación de los Acuerdos de paz de la Habana para la construcción de los nuevos territorios rurales de paz en Colombia. Desde sus experiencias, las comunidades rurales de la región de los Montes de María ya enseñan y se preparan para la elaboración de los Programas de Desarrollo Rural con Enfoque Territorial (PDET) y de los Planes de Acción Territorial (municipal, regional y departamental) para la implementación dela Reforma Rural Integral en la región.

Pensar el Desarrollo Rural Integral (DRRI) para la paz, con enfoque territorial, implica promover y abrir escenarios de participación ciudadana en los que las organizaciones sociales rurales del país participen de la definición del desarrollo de sus propios territorios con sus propios modelos y propuestas de construcción de paz; esos modelos y propuestas tradicionalmente marginadas del diseño de la institucionalidad estatal por parte de quienes han ejercido el control del poder político y económico regional y nacional en el país. Sin participación efectiva no habrá paz ni reconciliación posible, ni forma de superar la histórica exclusión social, económica y política del campesinado y de las comunidades étnicas en Colombia. El reto es la participación para la transformación.

Desde el año 2002, organizaciones de población desplazada de los Montes de María OPDS, han avanzado en promover el la participación ciudadana y la incidencia en las políticas públicas y en el desarrollo rural de la subregión. Actualmente con un grupo de más de 100 organizaciones sociales, articuladas en la Mesa regional de interlocución, promueven desde este escenario de participación y articulación un Desarrollo Rural Integral Alternativo e incluyente para el conjunto de las comunidades campesinas y étnicas de la subregión.

En esta pieza audiovisual, elaborada por la Corporación Desarrollo Solidario (CDS), que apoya la promoción de la economía campesina en los Montes de María, se presenta la valiosa experiencia participativa que desde ILSA consideramos será decisiva en el escenario actual de implementación de los Acuerdos de Paz en la Subregión.

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Cátedra de sociología jurídica abierta

COLOMBIA - INVITACIÓN | Conferencia Sujeto constituyente y proceso de paz en Colombia. Invitados: Albert Noguera (Universidad de Valencia) y Francisco Toloza (Voces de Paz). Jueves 16 de marzo, 8:00 pm. Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca.

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Consulta popular en el municipio de Cabrera

En Cabrera (Cundinamarca) los pobladores votaron masivamente en la consulta popular con la que se busca decir de una vez por todas NO al proyecto hidroeléctrico "El Paso", impulsado por la multinacional Emgesa y su socia Italiana Enel. El Instituto Latinoamericano para una Sociedad y un Derecho Alternativos, ILSA, hizo seguimiento a este proceso democrático.

Los Resultados de la Consulta Popular fueron:

No 97.28%
1.53%
Nulos 0.33%
No marcados 0.87%
Total votos: 1506.

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